Sobre l’obra de Mireia Feliu / Nomadismo como ética de resistencia

I WILL BE, enunciado, relato, superficie, luz proyectada en la piel desnuda de su cuerpo como manto secuencial de un pensamiento, del querer ser, del yo seré. Una acción del futuro escrita y borrada; borrada por ella misma, conscientede la inestabilidad del enunciado. Tal vez, para hacer del yo un conjunto de otros yoes y compartir incertidumbres y deseos, o para desvelarnos al narrarse que ella es un sujeto activo cuya identidad ha sido muchas veces quebrada por los discursos dominantes. Reafirmar el deseo de ser es el grito que Mireia Feliu lanza en IDENTITY1 e inicia una de las travesías más fructíferas en el recorrido de su obra.

 

 

AIR ROOTS, tiempo, memoria, capas, metáfora de sus raíces que desaparecen en el aire, dando sentido a una práctica artística en la que arte y vida se funden en múltiples relatos, como si quisiera preguntarse mientras nos mira: ¿Quién soy yo en el reflejo del otro? O: ¿Quiénes somos cuando nos narramos?2. Ella es la imagen misma enredada en su propia subjetividad, capturada en instantes veloces una y otra vez, devolviéndonos como espejo el devenir de su experiencia, la voz que atraviesa su pensamiento para dar significado a sus obras. Instalaciones videográficas que proyectan acontecimientos y que encierran en su base conceptual el nomadismo contemporáneo. La metáfora del viaje en el proceso creativo nos lleva a un nivel de significación intrínseco en su obra, a un análisis estético que sería imposible sin una vida de experiencias acumuladas, aquellas que forman parte de la artista, en toda su fuerza vital. Sus proyectos desafían una y otra vez la concepción social de lo privado y lo público.

 

 

IN-QUIETUD #2. COLLAGE: MALI, NOVA YORK, BARCELONA, movilidad, travesías, ciudades, día y noche, fundidos de un solo horizonte, tres ciudades y una imagen, un solo territorio sin fronteras unidas en la ficción a través del lenguaje de la tecnología, bucle infinito de veintidós paisajes fragmentados de las tres localizaciones enunciadas, que lejos de proyectarnos una mímesis ilusionista encierran otros muchos significados. ¿Son narraciones que devienen experiencia de trayectos? A través de sus obras, Mireia Feliu reivindica el nomadismo como actitud de resistencia intelectual. Si permitimos la aprobación social de la violencia de los acontecimientos presentes, nos convertimos en espectadores de una brutalidad sin límites. Una ética de la resistencia que rompa los muros que la globalización impone, para que los ciudadanos malíes cumplan sus deseos y puedan pasearse libremente sin que ninguna “concertina” rasgue su piel. En este collage se insinúa sutilmente que las ciudades, como espacios de tránsito, sean lugares de libre circulación y movimiento.

 

 

IN-QUIETUD #3. HORITZONS D’ANADA I TORNADA… “Técnica”, “Realidad”, “Reportaje”, “Arte”, etc.: no decir nada, cerrar los ojos, dejar subir sólo el detalle hasta la conciencia afectiva[2]. Seis pantallas flotan sobre nuestras cabezas creando un círculo de paisajes lejanos. El espectador debe alzar los ojos, subirlos y apreciar el detalle de una circularidad que rompe el concepto de mirada lineal. En esta obra, la artista nos enfrenta a un dispositivo espacial de desplazamiento, nos obliga a movernos, incitándonos a penetrar en la esencia del nomadismo, capturando su cotidianidad y respirando con ellos. Mujeres y niños. Pastores trashumantes, nómadas peuls del siglo XXI que dejan su rastro en un recorrido de horizontes y explanadas sin fin, allí en el Sahel, en el valle del río Níger, en Malí. Es la época de sequía y caminan sin parar a la búsqueda de pastos para su ganado, hasta que los encuentran en las zonas pantanosas del río. Allí instalarán su campamento, cabañas de paja. Las mujeres picarán el mijo para filtrarlo y cocinarlo, buscarán leña y agua; los niños corretean y hacen de paja y palos sus juguetes; al anochecer, alrededor del fuego, cantan.

 

 

La serie In-Quietuds está formada por cinco proyectos artísticos, cinco obras de formatos diferentes cuya base videográfica concibe en su imaginario una instalación. Dichas obras forman parte de la investigación desarrollada en su Tesis doctoral y las define como experiència estètica: In-Quietuds. Nomadismes Contemporanis3 En ellas, ha sabido crear un tejido de complicidades entre distintas teorías y prácticas artísticas, implicando su propia mirada como mirada de otredad, creando un diálogo continuo entre la creación artística y sus relaciones interculturales. In-Quietud #1. Barcelona-Circ, la primera pieza de la serie, narra el paso errante de profesionales del mundo del circo, el hacer y deshacer los nudos de un desplazamiento continuo. Las paredes de tela roja de la casa-carpa de una familia de gitanos rumanos se funde en In-Quietud #4. Construccions con escenas cotidianas de otros nómadas, de los peuls, registrando el ir y venir de unos y otros. Allí, en el valle del Níger, conviviendo con ellos, canta y registra sus voces, que darán lugar a la última pieza de la serie, In-Quietud #5. Notes de Viatge.


Notes:

  1. 1. Identity (2005). Proyección videográfica de Mireia Feliu realizada durante su estancia en N.Y. y presentada en Loop’05, Galeria dels Àngels, Barcelona. 

  2. 2. Pregunta que se hace Estrella de Diego (2011) en su ensayo sobre autobiografía, analizando la obra de numerosos artistas modernos y contemporáneos en: No soy yo. Autobiografía, performance y los nuevos espectadores.  

  3. 3. In-Quietuds. Nomadismes contemporanis, engloba estas cinco obras yha sido también el título de tres exposiciones importantes, realizadas en el Centre d’Art Cal Massó de Reus (Tarragona), en la Galería Safia de Barcelona y en Oranim New Media Gallery de Tivon (Israel). Como hemos mencionado, el análisis de la experiencia estética de dichos proyectos es el núcleo fundamental de la investigación desarrollada en su Tesis doctoral: In-Quietuds. Nomadismes contemporanis. De la pràctica vivencial i la subjectivitat crítica a l’experiència estètica.