No sé…

Querida, querido, lector, lectora.

No sé desde cuándo estoy en este cuarto. Un cuarto propio… Un cuarto fuera de este mundo.

Quién fue quien dijo, más precisamente, que quería descansar en un cuarto fuera de este mundo. Fue García Lorca, quien durante sus noches de insomnio se decía en voz alta: «Quiero dormir un instante. Un instante, pero que todo el mundo sepa que no estoy muerto».

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Calla la boca! (soliloquio de un insomne) 2010. Performance, Festival In-Presentable. La Casa Encendida, Madrid.

Sí. No me muevo. No me moveré. Alguien lo hará en mi lugar.

Pero… por qué no cambiar de posición. Por qué no… al menos, levantarse y/o ponerse de pie.

Quién fue quien dijo que para actuar, hace falta tener la mente tranquila. Que no debe caber la más mínima duda. Pero cómo hacer para tener la mente tranquila. Y… qué es lo que ha despertado o despierta esta… mi ¿in-tranquilidad? ¿Esta in-quietud? No sé… desde cuándo…

Bueno, tal vez deba dormir. ¡Sí! ¡Mañana! Uno se dice siempre: «¡Ya veremos mañana!» Pero… ¿qué significa “mañana”? Si al menos pudiese… moverme, salir… de esta infinita marcha a tientas… Tener la certeza o… Una certeza, al menos. Decir: ¡Sí! Decir: ¡No! Decir: Sí y no o… ¡tal vez! Pero ¡coño! ¡Decir algo!

Sí, às vezes estou mesmo com vontade de matar alguém, a veces hasta tengo ganas de matar a alguien. Sí, quién no ha tenido alguna vez ganas de… ¡Odiar! No. ¡Amar! ¡Voy a amar! Quiero… En todo caso, no quedarse más con los brazos cruzados… Al mismo tiempo, tal vez… Sí. Tengo… Tal vez… tengo que… dormir.

«Pero, ¿no podemos sublevarnos? No nos piden nuestra opinión. Da igual lo que deseamos y si estamos de acuerdo o no. Estamos forzados a aceptar lo que sea. El muro es un muro y etcétera. Pero a mí, tal vez no me déi gual. Sí, no voy a horadar el muro con mi frente, si realmente no tengo la suficiente fuerza para hacerlo. Pero el simple hecho de que sea un muro y que seatal vezdemasiado débil no es una razón para someterme (?)».

Sí. Podemos quedarnos de brazos cruzados, midiendo las dimensiones de nuestra(s) prisión(-es). Quién. ¿Nosotros? Sí. Y ellos con nosotros. Porque de todas formas no paran de repetírnoslo, que nos estamos pudriendo en vida. Entonces, por qué no cambiar de posición. Por qué no… joder un poco. Fuck! Putain merde! Ramoto! Me cago en dios! Espèce dénculésAllez vous faire foutre! Sacos de mierda. Pequeña mierda, gorda, grande, mediana, normal mierda. Mierdas blandas, mierdas noxentas… Prefieren que les trate en femenino o en masculino. ¡Estrechos! Estirados, mal nacidos, mal jodidos… Joder a vuestra madre, joder a vuestro padre, joder a quien queráis pero dejadnos en paz con vuestros discursos de mierda. ¡Cabrones! ¡Sinvergüenzas! ¡Cobardes! ¡Chupa culos! ¡Me cago en dios ostia joder! ¡No vais a convencerme de que me junte con aquellos que llamáis“los hombres”!, hay quien dice.

Entre paréntesis: (todo lo que digo, sois vosotros quienes me lo habéis enseñado).

Y para qué repetirlo, entonces.(…) Fue Fédor quien dijo : «No somos más que fantasmas colectivos». Quién. ¿Nosotros? Mí, yo, tu… los otros…

Los otros, allí fuera, parecen no inquietarse. Parecen haber comprendido algo que, tal vez, yo no he comprendido (?). ¿Tal vez? O… Tal vez. Difícil saberlo viéndoles caminar dereitiños como prantas vivientes por las calles… Son, tal vez, «verdaderamente» zombies (?).

Y me hace gracia. (A…) Mí/El/Amor. ¿Se echa en falta? El a-mor. Difícil saberlo, sí. Quiénes son“los otros”. ¡Los oooootros…! ¡Siempre los otros! Pero, no será porque los otros no se mueven que yo no me muevo (?).

Sí. Me pregunto: y la soledad, ¿es una elección? O es a pesar de.

Y podemos pasar horas a ciegas, ronroneando, murmurando, rumiando y… ¿a quién le importa? Creo que nunca he podido comenzar ni acabar algo. Si al menos fuese tan sólo por pereza…

Sí, sueñorío, que grito, que salto, que escalo… Sueño… que corro y que caigo. Que hablo, que rujo… y que nadie escucha aquello que quiero decir. Sin querer ser pesimista, ¿eh? Hay quien dijo también: «Nos gusta mucho tu calidad de deprimen—Te»

Un día alguien me dijo: «Cierra los ojos y verás».

Sí. Às vezes sinto-me muito oprimido, a veces me siento muy oprimido… No sé si a causa de la fatiga o si a causa de haber perdido la esperanza de hacer algo. Tal vez a causa del tiempo, frío, lluvioso, cinzento… Tal vez a causa de la edad o de esta mierda de política o… De las noticias, como que el mundo no resistiría mucho más tiempo… No sé, pero esto debe cambiar.

El otro día escuché a Charles Pennequin decir, dentro de una caja y en voz alta y fuerte: «Vamos directos al muro. (…) Es el camino más recto para acabar.» Y «Vamos con prestancia. (Con) La cabeza alta.» Sí. Dijo: «Todo el mundo huye. (…) Aunque ninguna huida sea posible.» (…) Y a Manon decir: «Pero, ¿por qués iempre es todo tan triste?»

¡…! Ok. Mañana, sí. ¡Pero mañana no llega nunca!

Sí. Puede… tal vez, que todo esto no sea más que un sueño.

¿Estaré soñando sola? O es que soñamos… juntos.

Y recuerdo una pancarta, escrita hace un par de años en las calles, que decía: «Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir».

Lo que me hace pensar una vez más en Al Berto, quien en O medo, el miedo, dice: «Voy a darle a mi cuerpo todos los placeres que él me pida. Voy a gastarlo, a utilizarlo, hasta el límite soportable, para que la muerte nada encuentre cuando llegue».

Sí. Claro. No sé… No puedo y no podré saber si habrá aún alguien aquí.

En todo caso, a quien estéy tambiéna quien no esté –a ti, a vosotros, a nosotros– nos deseo felices sueños.

 

Mulhouse, 23 de enero 2014, dos y veintitrés de la mañana.1

 

 


Notes:

  1. 1. Adaptación a la palabra escrita de las palabras dichas durante la performance La ferme! (soliloque d’un insomniaque), ¡Cierra la boca! (soliloquio de un insomne), que tuvo lugar en la inauguración de la exposición “Treasures for theatre” en el Centre d’Art Contemporain de la Ferme du Buisson (2009) y en el festival In-Presentable en La Casa Encendida (2010). Eso sí, siempre acompañada por Clément Robert a la batería.