Mireia Feliu / El valor de la errancia

Los proyectos de arte de Mireia Feliu reflexionan sobre el entorno social. Podemos valorarlos como exponentes relacionales que manifiestan una mirada preocupada y sensible por los territorios y sus habitantes. Son la respuesta a esta intensa inquietud y curiosidad, cuyas cualidades tangibles se aprecian no sólo en sus vídeos, sino también en la investigación emprendida en su tesis doctoral, titulada In-quietudes. In-Quietudes. Nomadismos Contemporáneos. De la pràctica vivencial y la subjetividad crítica a la experiencia estética.Raras veces la lectura de una investigación ha suscitado en mi memoria estados tan poéticos como éticos —lo digo en plural para remarcar la riqueza de registros de pensamiento, de lenguaje y de sensaciones que supuso esta lectura—. Se trata de una aguda introspección en la que el entorno es visitado y se alza ante nosotros como un ser vivo y metafórico, tan valioso y complejo como intelectualmente reversible. Entorno observado, recorrido y aprehendido desde el viaje y la errancia. Ambos confluyen en un marco de coordenadas en el que Espacio, Tiempo y Velocidad cuestionan la percepción del/los nomadismo/os imperante/es en nuestro mundo, como condición humana y núcleo principal de esta investigación. Feliu conecta sus proyectos con otros afines en su análisis de las cuestiones urgentes y las necesidades del arte contemporáneo. La investigación abraza el viaje como un círculo de relaciones empáticas con el entorno y sus circunstancias; son modos no sólo de ver e interrogar nuevos horizontes, sino que son también los materiales que Feliu estudia, apoyada en un preciso andamiaje de los conceptos intrínsecos en ellos mostrando sus interrelaciones. De aquí que ideas como la identidad, el lugar, la frontera, la movilidad o la política, relacionadas con el cambio tecnológico, forman un extenso collar de temas y cuestiones que permiten definir una geografía vinculada a la inquietud de la autora por lo social. Aunque es una investigación provocada por su inquietud artística, es necesario subrayar cómo se articula, se amplia y se resuelve a la luz de la historia, la antropología y la reflexión estética, y sobre todo con el videoarte, iluminados desde la posmodernidad. Todo ello constituye una clara apuesta a usar los recursos que las distintas disciplinas prestan para adquirir la compresión de los contextos que visita. Se trata de una investigación que se revela como una cuidada cartografía de las ideas y materiales que implican al individuo, sus raíces, su trabajo y sus situaciones y lugares, cuyo denominador se establece desde la elección de conjuntos sociales aprehendidos como casos de estudio, vivenciados a través de trabajos de campo.

Este estudio nos ofrece un mosaico rizomático exhaustivo y brillante, provisto de una especial sensibilidad social que se interroga y contrasta continuamente, y que se transmite mediante una dialéctica voluntariamente abierta y activa.

 

 

No es fácil, y me parece muy valioso, conseguir un argumento claro desde una ambición poliédrica de examinar el significado del viaje. Esta investigación lo consigue con una exposición clara. La adecuada aportación bibliográfica también constituye otro activo dinamizador para entender los casos de estudio-proyectos desde perspectivas socioculturales, proyectadas en una triangulación bien vertebrada de sus proyectos ycon una concienzuda profundización del guión.

«Poner los pies ante el camino», como señalaba ya el antiguo Poema de la creación mesopotámico1es una evocación tan válida para el pasado como para el presente ya que induce al viajero a pensar, no sólo en la itinerancia, sino en el conocimiento que se adquiere con ella. El relato de Feliu aporta unas cualidades adicionales que se proyectan des de la revisión de una perspectiva anticolonial, en una posición de conciliación tan vivida, regular y paciente que parece que se escapa de la realidad acelerada del mundo global y que para la autora es fundamentalmente necesaria. Personalmente, el calidoscopio de registros de los desplazamientos de Feliu me evocan los tránsitos de Lila y Flag de la novela de John Berger ((2.Berger, John. Lila y Flag. Alfaguara Literaturas. Madrid, 1993), por su mirada de las periferias urbanas europeas tan cercanas y lejanas simultáneamente. Reflexiones sobre espacios otros, donde las ciudades pierden su nombre en la niebla de la precariedad y el desgaste urbano dando lugar a no lugares, ya permanentemente ocupados por nómadas cercanos. Todos esos recuerdos acuden a mi memoria a lo largo de la lectura y me animan a compartir la perspectiva profundamente humanista de ambos relatos, y a percibir en el trasfondo de esta investigaciónhilos invisibles de complicidades intensas en la elucidación de las cuestiones. La exposición de una ética del viajero, de una mirada al otro y sus contextos, sea a través de los ejemplos de una familia circense, una tribu peul o las sociedades metropolitanas de Barcelona o Nueva York, traslucen una memoria textual y visual, de la que emerge un contínuum intelectual que se transforma a lo largo del estudio en una valiente y decidida apuesta en mejorar la realidad.

Arte, acercamiento entre los individuos y respeto fundamentado en el intercambio y el conocimiento, son el reto que manifiesta una investigación que cabe calibrar como el coraje de la errancia.


Notes:

  1. 1.Poema de Gikgamesh. Ed Nacional, Madrid, 1983