La acción ligada a la polis

Se nos presentó la posibilidad de realizar este artículo como extensión del aprendizaje adquirido en la asignatura de Historia del Arte, a la que concurrimos como estudiantes de Diseño. Lo planteamos como una manera de documentar el reemplazo de la obra, como se ha entendido a lo largo de la tradición del arte, por las acciones performáticas, tomando este paso como muestra la evolución del sistema del arte a lo largo de la historia.

En el análisis que realizamos centramos nuestro interés en la teoría que la filósofa alemana, Hannah Arendt, plantea sobre la ciudadanía y la política en la polis griega. Nos fijamos en esto, ya que nos encontramos delante del nacimiento del concepto de ciudadanía y aún así, a pesar de todas las diferencias, es extrapolable a la sociedad contemporánea. Así hemos observado que la desmaterialización de la obra se debe a la necesidad de impacto que han tenido los artistas y que ya, Hannah Arendt, supo ver en la polis griega con los conceptos de labor, trabajo y acción. Será por esto que pondremos en relación la interpretación que Arendt hace de la ciudadanía y la política en la polis con el arte vivencial, y para hacerlo nos basamos en sus textos1 y en la interpretación que Fina Birulés2 y Carmen Vallarino-Bracho3 hacen de ellos.

Para analizar la idea de acción en el pensamiento de Hanna Arendt tenemos que ponerla en relación con la labor y el trabajo, ya que ella considera a estas tres, acción, labor y trabajo, como dimensiones de la condición humana. En un primer estadio, la labor se entiende como una de las etapas del ciclo repetitivo de vida, se encarga de producir aquello que posteriormente se va a consumir. Esta actividad nos lleva a laborar como si todos fuéramos uno, cayendo en la uniformidad. Por otro lado, el trabajo, es igualmente de carácter productivo, pero a diferencia del anterior, sus productos no sólo son consumidos sino también usados. De esta manera, añadimos a la anterior, laborar y consumir, las etapas de fabricar y usar.

Finalmente, llegamos a la acción que se distingue por su libertad y porque, a pesar de tener un comienzo determinado, tiene un fin impredecible. De esta manera, constituye una perdurabilidad que escapa de la funcionalidad y la utilidad; elementos continuamente en movimiento en la vida humana. Debido a la unión de la palabra y de la acción, el mundo se convierte en un espacio habitable más allá de lo biológico. Hannah Arendt establece que todo aquello que se lleva a cabo mediante la acción no se crea, sino que nace; es decir, aparece por primera vez en un mundo ya existente. Hay que tener en cuenta que la acción le da sentido al mundo, siendo un principio político y no un asunto privado.

Por lo tanto, no es casualidad que el arte de acción se llame de esta manera si nos fijamos en estos tres términos. Los primeros dos podríamos relacionarlos con las obras que tienen como principio y fin la materialización de sí misma. En cambio, podemos establecer que todo el arte teatralizado presenta las características propias de la acción; ya que, por ejemplo, el artista informalista Jackson Pollock, a pesar de presentar una obra final material, la verdadera obra es el proceso mediante el que se va construyendo ésta.

Ahora bien, para vincular el concepto de política con el arte y ya habiendo situado a la acción es necesario decir que ésta, unida con la palabra, dan la posibilidad de recomenzar algo de manera concertada; es decir, de política. El ejercicio de poder es frágil, ya que se encuentra ligado con la característica infinita y de resultado impredecible de la acción. Para enfrentarse a esta fragilidad del poder, los griegos fundan la polis, como sistema de organización del pueblo, el cuál deriva de la unión de lexis y práxis; de palabra y acción. Entendiendo así que la humanidad debe librarse de las necesidades  propias de la labor y del trabajo para poder enfrentarse al espacio político.

Por lo tanto, el poder se constituye desde la reunión. La acción, la palabra y el poder, condiciones del ser humano, aparecían cuando se reunían en un espacio visible, público. Tal y como Hannah Arendt lo veía, la reunión suponía un espacio de visibilidad en el que hombres y mujeres podían ser vistos y oídos, y así mostrar quienes eran. Esto se debe a que para ellos la apariencia constituía la realidad misma. Por eso la práxis y la libertad son una sola dimensión en la cultura griega; de esta manera lo público figuraba el mundo común. Este aspecto de visibilidad y apariencia será de importancia en el arte feminista como estrategia para eliminar los estigmas sobre la figura mitificada de la mujer de la época.

Después de esta reflexión, hemos podido comprender la importancia de la acción y el impacto en la performance. Ya que creemos que surge como una contraposición a la materialización de la obra, lo cual nos llevaría a los conceptos de trabajo y labor. Es decir, que encontramos en estos dos términos lo que el Pop Art muestra de una sociedad de espectáculo capitalista situándose dentro de ella; todo a lo que se opone el arte conceptual. Siendo así, el arte conceptual, una ventana que abre infinitas posibilidades y que toma la acción como modo de conocimiento que involucra el concepto de política de la antigua Grecia; es decir, la acción como principio y fin del ser humano. Así nos encontraremos delante de dos conceptos planteados por Joseph Beuys: el  arte ampliado y la plástica social. El arte ampliado nos plantea la relación existente entre el arte, el pensamiento y la palabra. Mientras que la plástica social, lleva a cabo esta relación, ya que nos muestra como el arte modela la sociedad a través de la unión de la palabra y el pensamiento. Se abre, de esta manera, la ventana de la dimensión política del arte cuando, gracias a esta relación indisociable, comienza a ser capaz de transformar.

Pilar Ceneri, Laura Fernández y Ainitze Korta son estudiantes de Diseño de Moda en ESDi (Barcelona)


Notes:

  1. 1. ARENDT, Hanna; ¿Qué es política?; Ediciones Paidós, Barcelona (1997). 

  2. 2. BIRULÉS, Fina; ¿Por qué debe haber alguien y no nadie? (Introducción al libro ¿Qué es política de Hanna Arendt); Ediciones Paidós, Barcelona (1997). 

  3. 3. VALLARINO-BRACHO, Carmen; Ciudadanía y representación del pesamiento político de Hanna Arendt; Cuestiones políticas Nº28 (Enero-Junio), Instituto de estudios políticos y derecho público de la facultad de ciencias jurídicas y políticas de la Universidad de Zulia, Venezuela (2002).