Este es un bosque tóxico

Monocultivos de Eucaliptus son plantados para absorber los residuos contaminados provenientes de la gran minería. Estos especímenes procedentes del continente australiano crecen muy rápido alcanzando grandes alturas. Sin embargo, es la gran cantidad de agua que consumen su principal característica, lo que causa el agotamiento de los recursos hídricos de las zonas que los rodean. Los Pelambres, la quinta mina de cobre más grande del mundo, está ubicada en las puertas del desierto de Atacama. Pertenece al grupo Antofagasta plc, un grupo minero Chileno, registrado en el London Stock Exchange y constituyente del FTSE100.

Los Pelambres produce más de 400 mil toneladas de concentrado de cobre al año con ganancias sobre los 1.600 millones de dólares en 2013. El cobre es extraído de la mina a tajo abierto en la codillera de Los Andes a 3.600 metros sobre el nivel del mar en donde es molido, triturado y concentrado. El agua es un recurso fundamental para el funcionamiento de la minería a gran escala: por medio de tuberías, el material es llevado en estado semi-líquido al puerto ubicado en el océano Pacífico, donde se extrae el exceso de agua. Estos líquidos no pueden ser depositados en el mar o utilizados en la agricultura por su alto contenido tóxico. Son utilizados para regar 170 kilómetros cuadrados de monocultivos de eucaliptos que los eliminan por evotranspiración. El cobre, finalmente es exportado como concentrado, una especie de arena negra resplandeciente que contiene aproximadamente un treinta por ciento de cobre (la forma más básica que la industria produce). El concentrado se vende mayoritariamente en contratos de largo plazo a grandes refinerías en Asia. Eventualmente, el metal volverá a Chile con valor añadido en forma de cables, planchas o dentro de equipos tecnológicos.

Por último, cabe destacar que junto al bosque de eucaliptos se encuentra el tranque de relave de residuos tóxicos más grande de América Latina, construido el año 2008 para soportar dos mil millones de toneladas de líquidos contaminados provenientes de los procesos de extracción del cobre. La comunidad rural adyacente, de dos mil habitantes, ha sostenido una lucha emblemática sobre la contaminación de sus recursos hídricos y el inminente riesgo que presenta la presa, que fue construida sobre una falla geológica en una zona propensa a los terremotos.

Toxic Forest se enmarca dentro de una investigación más amplia llamada La Geografía del Cobre. El proyecto construye un mapa de la circulación del metal rojo, a través de la documentación de sitios históricos y contemporáneos conectados por la producción (Chile), comercialización (Reino Unido) y consumo (China) de cobre. El trabajo se presenta como una serie de instalaciones visuales que combinan imagen, imagen en movimiento y texto.

Ignacio Acosta es un artista chileno radicado en Londres. Su trabajo documenta territorios transformados por procesos globales de hipermovilidad de capital y que revelan sistemas de desarrollo desigual. Acosta investiga relaciones entre los centros de negocios donde se concentra el capital, como Canary Wharf o la City de Londres, y las zonas donde se realiza la extracción de recursos naturales, como el desierto de Atacama. Su trabajo considera la relación entre explotación y apropiación, texto e imagen, estética y política, generando sistemas de representación visual que están trazados sobre una base analítica que tiene como objetivo ayudarnos a dimensionar la transformación del espacio físico producida por el capitalismo avanzado bajo el régimen neoliberal.

El trabajo de Acosta ha sido exhibido y publicado en Europa y América Latina. Copper Documents forma parte de su investigación de doctorado en la Universidad de Brighton, dentro del proyecto Traces of Nitrate, un proyecto desarrollado en colaboración con la historiadora Louise Purbrick y el fotógrafo Xavier Ribas, y financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC). www.ignacioacosta.com